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Sector Olivar

 

La provincia de Jaén es la mayor productora mundial de aceite de oliva, por lo que gran parte de la economía jienense se basa en el monocultivo del olivar. La consideración de sector estratégico del olivar y del aceite de oliva es incuestionable y no solo por su aportación a la riqueza y al empleo provincial, sino también por las repercusiones sociales, ambientales y culturales. De hecho, la totalidad de los municipios de la provincia viven o se encuentran, al menos, relacionados con el cultivo del olivar.


La provincia de Jaén, con más de 550.000 ha de olivar, representa más del 25% de la superficie española y el 42% de la andaluza. Produce, además, dependiendo de la temporada, en torno al 50% del total nacional de aceites de oliva, y más del 20% de todo el mundo. Desde una perspectiva interna, el 78% de la superficie agrícola de la provincia se destina al cultivo del olivar, que es mayoritariamente de aceituna para almazara. Por otro lado, el concepto de «aceites y derivados» representa más del 90% de la producción final agrícola de la provincia.


En este sentido, una campaña normal genera, aproximadamente, 8 millones de jornales de recolección y más de 150.000 de molturación, cuyo valor económico es de alrededor de 300 millones de euros, dependiendo de los precios del aceite de oliva que se manejen en cada campaña. 

SECTORES

La UJA demuestra los beneficios de una dieta rica en AOVE como modulador de la microbiota intestinal

Ha comparado su influencia respecto a los efectos de una dieta enriquecida en mantequilla y su correlación con los parámetros fisiológicos y bioquímicos relacionados con el síndrome metabólico

29/01/2018.- Investigadores de los Departamentos de Ciencias de la Salud y Estadística e Investigación Operativa de la Universidad de Jaén han demostrado los beneficios de una dieta rica en aceite de oliva virgen extra (AOVE) como modulador de la microbiota intestinal, en comparación con los efectos de una dieta enriquecida en mantequilla, que desarrolla en mayor medida factores implicados en el síndrome metabólico.

El estudio, que ha sido publicado en la prestigiosa revista de impacto multidisciplinar Plos One, surge del trabajo previo realizado por este grupo de investigación en torno a la comparación del aceite de oliva y otras grasas para analizar su papel diferencial en el desarrollo de obesidad e hipertensión, dos de los factores ligados al síndrome metabólico. “En nuestros estudios anteriores, las diferencias más marcadas con el AOVE, una grasa de origen vegetal, monoinsaturada y con un elevado nivel de polifenoles, las presentó la mantequilla, que es una grasa saturada de origen animal que contiene colesterol”, argumenta como principal razón para elegir la mantequilla en contraposición al AOVE, Isabel Prieto, responsable del grupo de investigación ‘Neuroendocrinología y Nutrición’ de la UJA.

Además, como apunta Magdalena Martínez Cañamero, catedrática del área de Microbiología de la UJA y miembro del grupo de investigación ‘Microbiología de los Alimentos y del Medio Ambiente’, “existe la cuestión social añadida de los tipos de patologías presentes en Centroeuropa, donde la mantequilla ha sido la grasa utilizada por antonomasia para cocinar, y en la zona Mediterránea, donde se ha usado habitualmente el AOVE para ese fin, por lo que de esa manera estudiamos también la importancia de la dieta”.

Se trata de “un trabajo innovador porque hasta el momento no se pensaba que el aceite de oliva pudiera tener un efecto distinto al de otras grasas sobre la microbiota intestinal, que es el conjunto de microorganismos que residen en el intestino”, explica Magdalena Martínez Cañamero. En ese sentido, señala que “desde la perspectiva de la nutrición y la fisiología esto es relevante porque la idea generalizada era que las dietas altas en cualquier tipo de grasa eran malas para la microbiota intestinal”.

El novedoso estudio se ha realizado con una muestra de ratones que se dividió en tres grupos, dos de ellos que se alimentaron con una dieta enriquecida en AOVE o una dieta enriquecida en mantequilla (grupos con dietas altas en grasa) y el tercero alimentado con una dieta estándar para animales de laboratorio. De cada uno de los animales se obtuvieron datos a partir del estudio metagenómico de las bacterias presentes en sus intestinos. Posteriormente los perfiles de la microbiota intestinal se relacionaron con los distintos parámetros fisiológicos utilizados como indicadores del desarrollo de síndrome metabólico.

Los resultados de la investigación sugieren que la mantequilla aumenta el número de proteobacterias intestinales, y esto se relaciona con un aumento de la insulina en sangre, y la presión arterial, parámetros fisiológicos ligados al desarrollo del síndrome metabólico. Sin embargo, con el AOVE, pese a ser una dieta alta en grasa, no se produjeron estos cambios microbianos y se detectó un menor incremento en el peso corporal y la presión arterial, junto a un mejor perfil de lípidos en sangre.

“Hemos confirmado que la mantequilla se comporta como las dietas altas en grasa que tradicionalmente se han considerado perjudiciales para la microbiota intestinal, mientras que el AOVE no se comporta de igual manera”, incide Magdalena Martínez Cañamero. “Por primera vez, se observa que hay determinados grupos bacterianos que aumentan en estas dietas y correlacionan o no con cambios en variables fisiológicas que favorecen el síndrome metabólico. Según nuestro estudio, una dieta enriquecida en mantequilla favorecería su aparición, mientras que, sin embargo, una dieta rica en AOVE o la dieta estándar, en general, no lo harían”, comenta la experta de la UJA.

Para Isabel Prieto, desde el punto de vista nutricional, “este hallazgo es muy importante porque la influencia de la microbiota intestinal en la salud y el papel de los probióticos son temas de actualidad”. En ese sentido, indica que “no se le da a la dieta la importancia que tiene como moduladora de la microbiota intestinal, ya que a través de nuestra alimentación podemos modificarla para que tenga un impacto positivo sobre nuestra salud”. Por lo tanto, en su opinión “esta investigación apoya que una dieta con un porcentaje relativamente alto de AOVE, al contrario que dietas ricas en otras grasas, no es perjudicial sino adecuada. Por otro lado, estos resultados apoyan el papel del AOVE como modulador de la microbiota intestinal, y refuerzan su posición como alimento saludable y funcional”.

Esta investigación arrancó en torno a 2011, gracias a la financiación obtenida a través de un proyecto de Excelencia de la Junta de Andalucía vinculado a la línea de aceite de oliva y olivar, y a fondos obtenidos del Plan Propio de la UJA. En su desarrollo, además de Magdalena Martínez Cañamero e Isabel Prieto, se ha contado con la participación de varios investigadores como Ana Belén Segarra y Manuel Ramírez, del área de Fisiología del departamento de Ciencias de la Salud de la UJA, Marina Hidalgo, Antonio Cobo, Hikmate Abriouel y Antonio Gálvez, del área de Microbiología del Departamento de Ciencias de la Salud de la UJA, así como Ana María Martínez, del Departamento de Estadística e Investigación Operativa de la UJA.

Fuente: Universidad de Jaén

 

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