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Área Mujer

La Confederación de Mujeres del Medio Rural (CERES) es una organización íntimamente vinculada a COAG que se creó con el fin de luchar por el emprendimiento femenino como factor esencial de dinamismo en el medio rural, ensalzando el papel de la mujer en el tejido productivo de las zonas rurales. El empoderamiento de la mujer rural se erige como una herramienta clave para seguir trabajando, con el objetivo de alcanzar cuotas reales de igualdad en los sectores productivos más importantes del mundo rural, como son la agricultura y la ganadería.

La Organización lucha por dar la importancia que realmente tiene para España y Andalucía la mujer en el medio rural, incidiendo en el empoderamiento femenino en los sectores agrario y ganadero. CERES lucha también por conseguir una igualdad total en el medio rural, así como de trabajar contra la violencia de género.

La Asociación lleva trabajando en la provincia de Jaén desde los inicios del siglo XXI por los derechos de la mujer en el medio rural, apoyando su emprendimiento y empoderamiento.

 

ÁREAS

CERES muestra su sorpresa a la nula mención de la importancia de la integración de la mujer rural en la PAC

Desde Ceres Andalucía queremos destacar la sorpresa con la que recibimos el texto de la Comisión sobre la PAC haciendo nula mención a la importancia de la integración de las mujeres como papel clave el fortalecimiento de la agricultura y la ganadería del futuro.

La falta de mención alguna a la discriminación que sufren las mujeres en el medio rural y su situación de desventaja así como la articulación de una política agraria comunitaria donde haya cabida para modelos productivos y de comercialización sensibles a la población femenina en el medio rural denota que en el seno de Europa no se está integrando la transversalidad del género que se asumió al firmar la Declaración de Beijing en el año 1995.

Son múltiples los informes de destacadas instituciones y declaraciones, recomendaciones y estudios por parte del Parlamento Europeo los que destacan:
• Que las mujeres suponen una parte considerable de la mano de obra agrícola y que tienen más presencia que los hombres en la economía rural informal con la consecuente ausencia de normas laborales;
• Que las mujeres del ámbito rural a menudo se encargan de labores asistenciales no remuneradas;
• Que son fundamentales en los procesos de los cambios sociales, económicos y ambientales transformacionales requeridos para el desarrollo sostenible; esto afecta en particular a las explotaciones familiares donde las mujeres, debido a su constitución psicológica y física más débil, desempeñan funciones de apoyo;
• Su trabajo en muchas ocasiones invisibilizado, puede estar peor pagado en comparación con el trabajo realizado por hombres o que muchas veces no se reconoce formalmente

• La falta de servicios públicos, sanidad, educación y asistencia incluidas, es esencial para las mujeres, ya que garantiza una distribución adecuada de las responsabilidades laborales, familiares y asistenciales y relega a las mujeres rurales a dificultades para acceder al mercado de trabajo y hace que sea difícil conciliar su vida privada y familiar;
• El mantenimiento de la población en las zonas rurales, con especial atención a las zonas con desventajas naturales, resulta esencial para la sociedad, puesto que de él dependen la conservación del medio ambiente y del paisaje y teniendo en cuenta el vínculo directo entre la desigualdad de género y el deterioro ambiental;
• El climático tiene una repercusión particular sobre las mujeres rurales por varias razones como el acceso desigual a los recursos, la educación, los derechos de propiedad de la tierra y las convenciones sociales y culturales; por ello las mujeres rurales también son agentes de peso del cambio hacia una agricultura más sostenible y ecológica, y que pueden desempeñar una función importante en la creación de empleos verdes;

• Un acceso igualitario a la tierra y a otros recursos productivos a las agricultoras es fundamental para conseguir la igualdad de género, la seguridad alimentaria y políticas climáticas eficaces;
• Las mujeres jóvenes en zonas rurales siguen sufriendo múltiples discriminaciones, y teniendo en cuenta la necesidad de tomar medidas para promover la igualdad efectiva de hombres y mujeres a fin de que existan más oportunidades laborales, también en el autoempleo y las empresas sociales — incluido el sector CTIM—, que les permitan permanecer en los entornos rurales

• y, por tanto, asegurar el relevo generacional, garantizando de esta manera la pervivencia del sector;
• Referente a la prevención de riesgos laborales, es necesario tener en cuenta los distintos rasgos psicológicos y físicos de mujeres y hombres con especial atención sobre las mujeres embarazadas y las madres lactantes; considerando, pues, que es necesario tener en cuenta los diferentes factores de efecto preventivo y medicinal que protegen la salud de las mujeres en el ámbito agrario; un mayor apoyo a la salud y los derechos sexuales y reproductivos es una condición indispensable para la igualdad de género y el empoderamiento.

Por tanto, desde Ceres Andalucía se solicita que se introduzca la perspectiva de género en cuantos aspectos se considere debe ser tenida en cuenta la visibilización especial de las condiciones de las mujeres.
Si bien se propone “una PAC más inteligente, moderna y sostenible, donde se mantenga la orientación comercial y apoyo al modelo de explotación agrícola familiar”, es necesario que se aluda al importante papel de la mano de obra femenina en ella y la necesidad de que todos los Estados Miembros incorporen legislación que contemple las diversas actividades que realizan las mujeres y la compatibilización de varios miembros de la familia con derechos jurídicos, sociales y económicos trabajando en esas actividades dentro de la misma explotación.
De hecho, exigimos que en la dimensión de una PAC con sostenibilidad económica, medioambiental y social se tenga en cuenta la dimensión social de la perspectiva de género.

En el fortalecimiento del tejido socioeconómico de las zonas rurales, se habla del éxodo de personas jóvenes y no se alude en ningún momento al problema de la masculinización que también está siendo una de las claves para el despoblamiento. Si  bien la PAC es clave para el fortalecimiento del empleo, todas las estrategias deberán llevar su consabido informe de impacto de género por las dificultades de las mujeres para el mismo.

En cuanto a la necesidad de atraer nuevos agricultores, desde el área de mujeres se considera fundamental la estructuración de todas las medidas necesarias para promover el relevo generacional y el traspaso de explotaciones de personas mayores hacia la juventud, pero en la estrategia de atracción también se debe tener en cuenta medidas para promover la entrada en la profesión agraria a mujeres más allá de las edades jóvenes, que podrían encontrar justicia social y derechos económicos en el campo encontrando una profesión en condiciones dignas. La PAC debe ser el instrumento que vertebre una agricultura y ganadería modernas y diversas y no una estructura económica que perpetúe modelos patriarcales.

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